domingo, 18 de noviembre de 2007

Conversación digital

No hay sonido. Solo el que me avisa que me mandás un mensaje. Pero en el aire no vuelan tus palabras. No se deslizan hasta llegar a mi oído que las espera ansiosamente. Las palabras que veo escritas frente a una pantalla no son las mismas si salen de tu boca. No puedo descubrir el enigma de tu intención. No sé qué te proponés, cuál es tu juego. Solo veo unas simples palabras que pueden ser escritas por vos o por cualquier persona. Solo es cuestión de que maneje el teclado y escriba. En esta conversación digital el mensaje llega incompleto. Está ausente lo más importante, aquello que me permite saber si me mentís o me decís la verdad: tus gestos. Esos que delatan tu tímidez, tu nerviosísmo, el miedo que te invade por querer tapar una mentira. Esos que me permiten saber qué es lo que sentís al hablarme. No hay nada como la calidez de una conversación frente a frente, en donde yo puedo ver todo eso con lo que acompañás tus palabras, tu manera de sentir.

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